Los Ojos Hastiados Del Mundo
Los ojos hastiados del mundo,
envueltos en un sutil velo de frenesí,
arrojaban destellos de pasión.
En el imperioso éxtasis de su devoción,
cuando el espejo de la noche probó a reflejarse
sobre los lagos lisonjeros
que empañan esos órganos videntes,
sucedió...ella me miró.
Fijados en mi pupila,
los platos de su mirada
la quebrantaron e irrumpieron hasta un punto tal
que llegaron a emborronarla con melosas lágrimas.
Mientras por mi estado deplorable,
la sabia corría despacio a través de los finos tubillos de la vida;
entonces los presionó con cierta sensibilidad
que escapaba de las yemas de sus lánguidos dedos.
Y con belleza y cuidado extraordinario,
mi ninfa, fulgor de mi esperanza,
me privó de mi existencia.
En Granada, 17-Abril, 1995.
Los ojos hastiados del mundo,
envueltos en un sutil velo de frenesí,
arrojaban destellos de pasión.
En el imperioso éxtasis de su devoción,
cuando el espejo de la noche probó a reflejarse
sobre los lagos lisonjeros
que empañan esos órganos videntes,
sucedió...ella me miró.
Fijados en mi pupila,
los platos de su mirada
la quebrantaron e irrumpieron hasta un punto tal
que llegaron a emborronarla con melosas lágrimas.
Mientras por mi estado deplorable,
la sabia corría despacio a través de los finos tubillos de la vida;
entonces los presionó con cierta sensibilidad
que escapaba de las yemas de sus lánguidos dedos.
Y con belleza y cuidado extraordinario,
mi ninfa, fulgor de mi esperanza,
me privó de mi existencia.
En Granada, 17-Abril, 1995.
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