viernes, 26 de junio de 2020

Dos Prolongadas Horas

Dos Prolongadas Horas 

Dos prolongadas horas,
para arrojarme
al vacío de mi tristeza.

Dos inexhaustas horas,
para despedazarme
en el hastiado fin
de toda existencia.

Ciento veinte
minúsculos minutos,
bastaron,
para exiliarme
a la inconsciencia.

En mi solitario retiro,
alentar ya no podrá
tu nirvana presencia...

Un mojigato querubín
sale a mi encuentro.

En mi rostro surge,
la expresión de aquel
peyorativo rapsoda,
el cual, creí había muerto.

El muy infame,
ni siquiera tiene
el pudor de hablarme.

Mantengo mi silencio
durante perpetuos momentos.

¿Qué importa?

Tengo toda la eternidad
por delante.

No seré yo quién dirija
la palabra
a ese menguado arcángel.

En Granada, 14 de Noviembre, 1994.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El Gato

El Gato El gato que cuidé por obligación, blanco y hermoso, le gritaba y me mordía. Odié lo que no pude amar. El gato que rescaté por compas...